REGINA Y EL TRIBUNAL ESPECIAL PARA LA REPRESIÓN DE LA MASONERÍA Y EL COMUNISMO

investigación regina 1946d

 

En los Pirineos desde 1944 grupos de guerrilleros tras terminar la guerra civil invadieron en varias ocasiones territorio español con la intención de movilizar a la población contra el franquismo. El partido comunista organizó una guerrilla urbana a partir de 1944 tanto en Madrid como en Barcelona -en Madrid sólo duró hasta 1948; en Barcelona hasta los años sesenta-.

25 de febrero de 1946.

El franquismo como respuesta intensificó la represión. Una de las acciones fue abrir nuevos expedientes y buscar documentación en los archivos. El 25 de febrero de 1946 el Tribunal especial para la represión de la masonería y el comunismo encontró un documento en la Escuela Provincial de Cuenca fechado el 7 de agosto de 1938. Era un curso del Partido Comunista. En ninguna parte aparece el contenido de ese curso aunque puedo elucubrar que fue o para terminar la secundaria o un curso de enfermería. Una de sus alumnas fue Regina Solera Pérez, mi tía-abuela.

Entre los datos se menciona que durante la guerra era enfermera y que había realizado trabajos en el campo, que en su familia se respiraba ambiente republicano y que se había afiliado al partido comunista a fines del 37. Eso sí, “con muy poco trabajo realizado e influencia y prestigio regulares”. Como conclusión el informe termina así: “Le gusta el trabajo sanitario y de obrera de guerra”. 

Con algo tan nimio se inicia la investigación, empiezan a engordar una bola. En primer lugar comprueban si tiene antecedentes o se encuentra en prisión. El 1 de marzo constatan que nunca ha estado en la cárcel.

El 30 de abril -casi dos meses después- la Dirección General de la Guardia Civil proporciona unos datos que se repetirán una y otra vez en los informes posteriores -es como un copia y pega de la época-; nadie se preocupara de confirmar esos datos iniciales; se dan por hechos, sin más. Se dice que perteneció al partido comunista y al Socorro Rojo Internacional -en resumen, que estaba afiliada como muchos otros y que fue enfermera-. La novedad es que se comenta lo siguiente: “…que fue propagandista de dicho partido haciendo salidas en coche acompañada de milicianos a recorrer pueblos, estando considerada como elemento peligroso para la Causa Nacional, ignorándose en la actualidad su paradero…”

No la encuentran ni en Cuenca ni en Tarancón. Ella, en ese momento, vivía en Madrid. Era sirvienta en una casa, la del fiscal del Tribunal Superior franquista, el Sr. José Gónzalez Donoso que en 1952 recibiría la Cruz de Honor de la Orden de San Raimundo de Peñafort. No parece que buscaran en Madrid. Todavía.

Como no la encuentran piden informes en Tarancón. Era lo habitual. A la Guardia Civil, a la Falange, al ayuntamiento. Sin embargo, excepto la guardia civil no añaden nada que no aparezca ya en un informe del 1 de mayo de 1946 de la Dirección General de Seguridad, hijo putativo del anterior de la Guardia Civil del día anterior -todos lo copian  palabra por palabra- en el que se habla de que participó en “requisas” (sic), “salidas en coche a los pueblos comarcales” y que “como partícipe de la revolución comunista fue detenida y encarcelada”. No tengo muy claro a qué se refiere. ¿Tal vez el golpe de Casado que sucedió el 5 de marzo de 1939 un mes antes del final de la guerra? ¿Hubo detenciones y encarcelamientos de células o miembros del partido comunista en Tarancón? No hay testimonios que corroboren tales detenciones. La guardia civil de Tarancón dice que fue detenida en la cárcel de Uclés. ¿Fue así? ¿Horas, días? ¿No queda registro porque se quemaron papeles o en el caos del final de la República ni siquiera fue ingresada como tal?

El informe continúa. “…Marchándose de Tarancón a la entrada de las Tropas Nacionales…”. Y fue a Madrid. Vivió en casa de su hermana Críspula y su marido e hijas. Encontró trabajo como sirvienta en varias casas.  “Se cree que reside en Madrid y está considerada como desafecta y peligrosa y muy probablemente inductora y colaborada en propaganda comunista…”. ¿Regina sería una espía comunista infiltrada? Lo dudo. Bastante tenía con sobrevivir a la carestía. En noviembre del 39 se enamoró de un chico llamada José Sinde Gómez afiliado a la CNT durante la guerra, que fue encarcelado en febrero del 40, acusado de deserción, entre otras lindezas. José salió de la cárcel de Santa Rita, tras pasar por el penal del Dueso, en enero del 44. Fueron novios hasta su fallecimiento en junio del 45.

El informe hace una valoración del curso en el que dice: “…fue a Cuenca por el Radio de Tarancón a la escuela de Capacitación, no distinguiéndose mucho en su cometido…” -no sé cómo se atreve a dar una opinión sobre sus capacidades; imagino que tendrían sus notas. ¿Existirá todavía un documento con las notas de ese curso?-

La Guardia Civil de Tarancón, escrito a mano, -no tendrían máquina de escribir o no sabrían utilizarla- proporciona un dato más. Extraño. Comenta que al inicio de la guerra fue al frente de Teruel. ¿Pudo ser que acompañara a su hermano Severiano a unas milicias que subieron a la sierra entre Guadalajara y Teruel para impedir el paso de nacionales? ¿O que visitara a su hermano Víctor que estuvo en el frente de Teruel entre septiembre y diciembre de 1936?

Como escribe Máximo Molina -y le robo sus palabras- “Madejas enmarañadas son las historias olvidadas…”

No encuentran a “la citada individua…”(sic) en Madrid, aunque la sitúan allí a finales de mayo. Es decir, sabían perfectamente dónde estaba. Regina, la individua en cuestión, en busca y captura…

Y el 24 de junio de repente un juez instructor considera que los hechos “carecen de valoración jurídica a los fines represivos… y estima proceder al archivo provisional de las presentes actuaciones…”

¿Qué ha ocurrido? Volvamos a la casa del juez del Tribunal Supremo. Esto que voy a escribir, por supuesto, es una hipótesis. Una invención. El juez -recordemos que es un alto cargo de la Administración franquista- ha sido informado de la investigación. Conoce a Regina, ha hablado con ella; sabe que no tiene vínculos actualmente con el partido comunista, conoce las patrañas que sirven para meter a la gente en la cárcel -él mismo ha firmado y alentado muchas de ellas-; tampoco le interesa que su nombre salga en estos papeles. Además se ha encariñado con esta mujer; le parece una buena trabajadora y honrada. En fin, le basta con mover algunos hilos, llamar al juez instructor, comentarlo sutilmente en el tribunal de la represión contra la masonería y el comunismo…

En junio se admite tras pasar por varias instancias el archivo provisional de la causa. En enero del 47 se hace definitivo.

Regina nunca nos dijo nada. Se casaría años después con otra víctima del franquismo -Regina era de ideas fijas, según parece-. Votaría socialista -cuando el socialismo no era lo que es ahora-, pero no nos contó ni sus “actividades” durante la guerra civil ni la investigación a la que fue sometida durante los meses de febrero a junio de 1946. Tal vez no le diera importancia o ni siquiera lo supiera -poco probable- o decidiera enterrarlo definitivamente…

28 de marzo 2017.

El Archivo de la Guerra Civil de Salamanca me envía la documentación relativa a Regina Solera Pérez.

Descubro lo que fue olvidado y enterrado.

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